Chaleco rojo

Publicado 6 mayo 2010 por sebafredes
Categorías: Uncategorized

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La bibliotecaria mira de reojo, acomodo el asiento, dejo la fotocopia en el mesón. Encorvo la espalda y despabilo mis ojos para dejarlos caer sobre una hoja blanca llena, hasta ahora, de líneas negras en vez de palabras. Empiezo. Trato, pero no puedo. Las palabras se mezclan borrosas unas con otras, las que están en negrita, las subrayadas, y se confunden con  cosas, como el recuerdo de una fiesta, gente que pasa detrás de una ventana (y a veces devuelve la mirada) y una mujer que hace sonar las teclas de un computador. No quiero leer. Empiezo de nuevo.

Me va mejor: no entiendo mucho, pero al menos leo. A ratos alguien arrastra su zapatilla o murmura economía. Remato una página. Pienso en la pega de bibliotecaria ¿Habrá algo más que hacer que mirar de reojo a la gente que entra? No sé, pero tiene libros en la mesa. Detrás de la ventana dos amigos pasan y no los puedo saludar. Alguien golpea sus uñas contra la mesa. Alguien da vuelta una página.

Pasan las hojas. A ratos quedan ideas, palabras en la cabeza. Hago anotaciones.

La ventana me distrae, después me daría cuenta de ello. Pienso que las bibliotecas no deberían tenerlas. En realidad, lo que me distrae son las personas que pasan, estudiantes tan chicos que la vida no los apura. Busco algo más y me encuentro con mi destacador, hasta ahora inservible, apoyado sobre la fotocopia, al lado de un lápiz. Siempre muerdo el lápiz.

Las manchas de la mesa a veces forman dibujos. Puede ser una cara o un perro. Vuelvo a la ventana cuando afuera está gris y no pasa nada más. Tocan mi hombro. “Mejor estudia”, me dicen al oído con volumen casi imperceptible, pero que en esta tarde suena como un grito en el desierto. Arregla el día, sí, pero la Vale se va y me frustra las ganas de conversar. Quedo solo. Miro la fotocopia.

El número seis, en la esquina de la página, aparece como burlándose: no he avanzado casi nada. Alrededor la gente es mayor y se acomoda en los asientos cercanos. Usan ternos, conversan de la pega, se toman un café. Venirme al casino me trajo a esto.

Al frente mio, una pareja se besa. Leo. A ratos recreo la vista con una mujer que se acomoda en su asiento. Creo que es fanática de la cafeína. Veo su chaleco rojo en medio de ternos grises, su ceño fruncido sobre sus lentes, su aire intelectual. Está sola. Un rato atiendo su murmullo y reconozco palabras salidas de un texto que trata de entender, que se mezclan con sonidos guturales al tragar una galleta. Deja el papel con migas y va a comprar café.

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Animal Collective – Brother Sport

Publicado 13 marzo 2010 por sebafredes
Categorías: Listen to

Los neoyorquinos de Animal Collective, fenómeno comparable al de Velvet Unerground por ser vanguardistas en lo musical, vienen apoyándose de fuertes elementos abstractos en la creación de sus clips (probablemente porque así se lo piden a sus directores). Es el caso de las canciones “Peacebone”, “My Girls” y “Sumertime Clothes”, a las que recientemente se suma “Brother Sport” del disco Merriwather Post Pavillon. Por lo que se ve acá, “Brother Sport” sería la obra póstuma del director Jack Kubizne aparentemente dedicado a cosas más experimentales que hacer videoclips, con interés en la animación,el stop motion y el humor.

Por lo mismo (y gracias al cielo) este clip sigue la tendencia de los videos anterioes con altos niveles de abstracción: hay poca historia y mucha “locura” visual. Una anécdota de dos niños a quienes les gusta escapar de aburridos adultos, correr por el campo disfrazados, jugar con pinturas es aquí una pequeña muestra de lo apartado que es su mundo del de los adultos. Aparecen huevos, dibujos, un perro. En fin, no hay mucho que entender.

Pero funciona: las canciones de Animal Collective lo permiten.

Ventana

Publicado 2 marzo 2010 por sebafredes
Categorías: Ficción

Lucas, alguien tendido en una alfombra, tiene la vista pegada en la ventana de su techo, y arriba están la noche, las estrellas. Pero Lucas no mira ni la noche ni las estrellas, porque lo que le interesa está al lado de “abajo” del vidrio, cosas que observa en la ventana, ahora también espejo. El reflejo de él y Mariana oscuro, oblicuo, amorfo, le hace pensar que en la ventana son otras personas. Que no son los  que son.
Lucas, ahora alguien tendido en una alfombra peluda, se imagina que el reflejo suyo en la ventana besa al reflejo de su amiga. Al mismo tiempo cree que es una idea estúpida pero algo, quién sabe qué, pasa en su cerebro y se obsesiona con esa imagen instalada en su cabeza. Piensa que perfectamente el reflejo de él podría estar pololeando con el reflejo de ella. Que sus reflejos vienen siendo una linda pareja hace ya varios paseos tomados de la mano. Imagina que son tal para cual. Que, incluso, podrían casarse, tener hijos y serse fieles ahí mismo en la ventana.
Lucas, ahora alguien tendido en una alfombra peluda con un dibujo de un panda, mira hacia su lado derecho, donde está Mariana, su amiga, y dice algo intrascendente. Se para y pone una película en el devedé. Cuando terminan de verla hacen lo de siempre: se abrazan, duermen, despiertan, follan.

Six Feet Under: Serie de cabecera

Publicado 15 diciembre 2009 por sebafredes
Categorías: El resto

2008. Vacaciones de invierno. Empecé a ver esta serie con mi hermano, en el sillón de un departamento en el Parque Forestal y, después,  acostados en una pieza de nuestra casa en Puerto Montt. También la vi con mi prima. Se trataba de una familia que tenía una funeraria, que en cada capítulo entierra a un muerto, que el primero de ellos es el padre que, como siempre, no alcanza a despedirse dejando a su esposa y tres hijos. Hoy para mí es una reflexión sobre la vida y, sobre todo, la muerte; una cátedra cotidiana, cercana cuyos oradores son los integrantes de esta familia, por cierto, inexperta en filosofía, inseguros, complejos, intensos, contradictorios y que, por lo mismo, al parecerse tanto a nosotros, sus reflexiones se convierten en consejos.  O en armas que derriban cierto escepticismo joven por aprender de la vida, o en citas que rondarán en nuestras cabezas cuando alguien cercano muera dejándonos la sensación de que somos más fuertes, o palabras que acompañen un paseo en bicicleta en el que uno quiere ordenar un par de cosas o frases para ayudar a una amiga destruida porque se le fue alguien que quería. Six Feet Under es como un libro de cabecera.
La vida es rápida, dura, volátil y parece que  Alan Ball lo tiene más que claro: hizo Six Feet Under. Pienso que Ball estuvo bien en hacer de esta historia una serie. En cinco temporadas con doce capítulos cada una, uno logra ver la evolución de los personajes y fijarse en detalles: no es una serie para ver haciendo otra cosa, sino concentrado. La vida de ellos es mejor verla en su evolución. La reflexión con la muerte es mediante esa evolución.
Ayer terminé de ver el último capítulo de la quinta temporada, con lágrimas en los ojos y estómago revuelto. Después, soñé con la querida familia Fisher. Desde luego, con Six Feet Under, en mi vida hubo una pausa. Después, acostado y con apenas la luz de mi ventana, reflexioné.
El día en que  me  vaya a morir, y mi cuerpo quede seis pies bajo tierra,   me quiero acordar de esta serie. Quizá no lo haga y en vez de eso recuerde las personas que me rodean, las cosas que me hicieron felices.  Trataré de recordar anécdotas, risas, llantos, historias, olores, colores, confesiones, promesas, abrazos, besos, tardes en el Parque Bustamante, cervezas en Bellavista y todo lo demás. O sea, todo, todo, todo lo que en algún sentido u otro he amado.

¿Aló?

Publicado 7 octubre 2009 por sebafredes
Categorías: Basura, Ficción

¿Aló? Hola cómo estay. Nada. Estoy en el metro. Llamaba para decirte que igual me dolió lo que hiciste. Sé que es una tontera, pero yo a veces soy cuático con eso. Tú sabis que soy así. Cuando te di la mano esperé que cumplieras tu promesa. No la cumpliste y eso me tiene totalmente demolido. Fui al taller y me di cuenta que no estaba del todo bien: fumaba rápido y me costaba decir lo que quería. Quizá las palabras que escribí en messenger fueron para salir del paso. Un intento frustrado de parar con eso de tratar de defenderte o cuidarte como a nadie más intento defender o cuidar.

Sorry: sé que es una llamada freak, sin sentido. Igual quiero que sepas que en estos momentos, cuando sonrío o río, no sonrío ni río. Más bien pienso cómo mi guata magnifica tus acontecimientos. Y eso que lo único que hay es amistad ¿Verdad?

Chao. Que estés bien.

Fumar rápido.

Publicado 23 septiembre 2009 por sebafredes
Categorías: Ficción

Me llama la atención la capacidad que tiene Marcos de dejar el cigarro a la mitad. Siempre que estamos en grupo y todos fumando dice que no quiere más, lo bota y apaga con el pie. Quizá para él los cigarros son muy largos. Quizá fuma para pintar el mono y antes de consumarlo se arrepiente de pedírselo a Christina, haber usado su encendedor y prendido en contra del viento. Lo más probable es que no sea asi. Que mientras el resto se empeña en llegar a la última fumada, Marcos sea capaz de sincerarse: en verdad no quiere más.

Ayer fue distinto. Marcos por primera vez ante mis ojos terminó un cigarro entero. Parece que ni se dio cuenta cuando ya estaba llegando al filtro. Así, de una. Duró super poco. Estábamos todos a la mitad de fumar y él ya lo había terminado. Por primera vez fumo bien y rápido.

Ese día andaba raro. Como ancioso. Ese día, después de despedirse, fue al metro y jamás volvió a la universidad.

Serigrafía ad hoc

Publicado 13 septiembre 2009 por sebafredes
Categorías: Uncategorized

Desde enero que quiero  hacerme una polera de Julian Casablancas. Saldría la silueta de su rostro, pero azul y quizá amarillo en los bordes. Que se note que es él. Que convine con las mangas azules de mi polera blanca.

Pienso que tendría mucho más sentido usarla por estos días, que el vocalista de The Strokes anuncia “Phrazes for the Young” , su disco solista para el  16 de octubre ¿Qué tal? ¿Será como The Strokes sin rulos? ¿Qué pasará con The Strokes y el disco que anunciaron para el 2010? ¿Por qué lo único que podemos ver, como adelanto, es un video a lo Dragon Ball Z? ¿En una de esas, tendrá que ver con su reciente presentación en Japón?

No sé. No entiendo nada. No hay material con que crear expectativas, lo cual puede ser bueno si el disco es bueno. Pero no sé. Igual todo me asusta. Aunque la polera de que va, va.

Preview “Phrazes for the Young”