Pared en Blanco
Ayer, cuando te besé, lo hice de la guata. No del corazón, sino de la guata, porque ahi siento. Estabas con la polera a la mitad y el índice en la boca, como pensando. Te besé y tarde me dí cuenta que fue poco habitual. Ya no se trataba de tu lengua pidiendo a gritos la mia, o tus cortos dedos rosando mi pantalón tratando torpemente de bajar el cierre (lo lograbas), ni tus tetas colgando en mi cabeza como lo hemos hecho por más de un año. No fue como la vez que empezamos a tirar, cuando rompimos una copa que me hizo un tajo en el brazo. ¿Te acuerdas cómo sangraba?
No sé. Ayer mirándote a los ojos te besé de una. Acostados en tu cama, nos acariciamos como pololos. Quizá te dije te quiero y te besé varias veces más haciendo sonar nuestros labios, por primera vez. Recuerdo que puse mi mano en tu sostén. Cabía justo para una tercera teta, y te lo dije. Te reiste por mi teoría. Me causó gracia. Examiné tu cuerpo entero y después dijiste me examinaste entera. Toqué suavemente tu cuello y te pregunté qué pensabas.
- En una pared en blanco
- Jajaja. La raja. Buena idea.
No sé por qué nos besamos así. Te tengo por mejor amiga y sé que hemos sido mejores amigos. Tanto que nos hacen dormir juntos. Total, nada pasaría entre nosotros. Total, en teoría, no tirabamos. Pero tirábamos.
Hoy estás sentada en la esquina de mi cama y yo acostado. Quiero y no quiero que te vayas. Quiero que te tiendas a mi lado y me abraces, sino, ándate. Y olvidemos lo de ayer y lo de hoy.
Entraste a mi pieza desconcertada. Me sentía solo. Me sentía debajo del techo rodeado de sábanas amuñadas y ni tu respiración cerca. Me habías dejado solo. Te fuiste luego de que te dijera que esto no iba a resultar, justo después de haber tirado por última vez. Fui maricón.
Ya no existe la pared en blanco. La llenamos (la llené) de cosas peores que quizá no resolvamos. Por eso la canción de Ellioth Smith en mi computador. Por eso mis lágrimas y tu dolorosa indiferencia a centímetros de mí.
12 Septiembre 2009 at 2:34 am
wuau…
impresionante!